domingo, septiembre 28, 2008
La mirada
Me miraba con sus ojos grises, el gris no es un color, es el centro indefinido entre dos extremos tan distintos que idénticos; me miraba desde alguna conclusión que se le había atravesado hace días y que aún le daba vueltas; me miraba como si estuviera enamorado y asustado de salirse de esa mirada; me miraba solitario; me miraba sin decirme nada de más; me miraba vestido, con las manos en los bolsillos, le iba a explotar la cara y el pecho; me miraba con el corazón en el suelo; me miraba con falsa seguridad, los ojos inquietos. Le dije que podía besarme y que era hermoso. Me acerqué y él se acercó. No podía tocarlo. Me sentí imbécil. Bajé la vista al suelo -todavía húmedo- y juré nunca volver. Lo suyo era mío, no era nadie.
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1 comentario:
NO TE SALVES
.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo
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