La palabra escalera como una metáfora de la soledad. Desde la inquietud emocional se alzan porciones de suelo superpuestas, que convidan a los cuerpos hacia salas abandonadas, habitadas por soles de otoño y bandadas de palomas mugrientas. El ruido de los aleteos desvencija los muebles. Es un espacio irregular, aunque casi cuadrado, determinado por paredes mordidas por la hiedra. Hay una sola ventana, lúgubre, completa de vidrios biselados que conocieron años de elegancia. En un rincón arde una vela que proyecta sombras extensas, sombras de polvo, frías como el abrazo disuelto en el recuerdo. Un solo vocablo puede desgranar la habitación, pero nadie se atreve a pronunciarlo.El sueño propuso su discurso: El diálogo entre la tormenta y la estatua comienza con verbos de humo que condicionan la entidad. Discuten acerca de cómo trabajar líneas, comentan que los espacios deben ser signos de dedicación.
