Los cactus invaden la ciudad. Traen consigo vientos desérticos y un puñado de hechizos chamanánicos. Los especialistas aseguran –con vehemencia y seriedad- que no es inocente su llegada. “La intención es diseminar pestes polidimensionales y agujerear los relojes”, apuró el doctor Francis Parlantópulos en una conferencia de prensa organizada por el CUNMEA (Centro Universitario Neo Mediático de Estudios Aplicables), a la cual asistieron sendos grupos de periodistas idóneos en el tema. Las verdades no se hicieron esperar. De inmediato los medios rebalsaron de comparaciones, infografías y gráficos, aptos para aquellos que no disponen de tiempo para salir de las imágenes. Las consideraciones de los doctos fueron totalmente ciertas. Al menos la gente así lo creyó y, en consecuencia, desplegó una encarnizada lucha contra las plantas hirsutas. Un espectáculo sensacional. Sólo comparable con la masacre de hamburguesas que se desató a principios de este siglo.
domingo, julio 16, 2006
Viveros subversivos
Los cactus invaden la ciudad. Traen consigo vientos desérticos y un puñado de hechizos chamanánicos. Los especialistas aseguran –con vehemencia y seriedad- que no es inocente su llegada. “La intención es diseminar pestes polidimensionales y agujerear los relojes”, apuró el doctor Francis Parlantópulos en una conferencia de prensa organizada por el CUNMEA (Centro Universitario Neo Mediático de Estudios Aplicables), a la cual asistieron sendos grupos de periodistas idóneos en el tema. Las verdades no se hicieron esperar. De inmediato los medios rebalsaron de comparaciones, infografías y gráficos, aptos para aquellos que no disponen de tiempo para salir de las imágenes. Las consideraciones de los doctos fueron totalmente ciertas. Al menos la gente así lo creyó y, en consecuencia, desplegó una encarnizada lucha contra las plantas hirsutas. Un espectáculo sensacional. Sólo comparable con la masacre de hamburguesas que se desató a principios de este siglo.
martes, julio 11, 2006
Rostro masticado
El recuerdo es prácticamente nulo. Un niñito parado cerca de la calle, una breve demostración de cariño. A un paso, la puerta triangular a la desolación. Fauces agrias que contaminan la belleza en sus albores. Leviatán inconsciente, violento en su impulso, instinto que estropea las carnes tibias. Un manojo de dientes que hincan un cráneo tierno. El ruido quedó sellado en su arrebato, veloz y estridente, grueso como el suspiro de un dragón. Los tejidos se desmembraron en sangre y baba.
lunes, julio 10, 2006
Sujetos
Una habitación blanca, con paredes blancas y camas blancas. No hay ventanas ni puertas. Adentro vive gente, a los gritos, que camina siguiendo una elipse triangular garabateada en el suelo.Cada tanto (sólo) por la noche desde el techo cae agua -también blanca- que quiebra el rostro de estos hombres que caminan. Es así que sus gritos se vuelven más agudos y sus uñas se convierten en cristal. Todos ellos saben que la muerte es áspera.
Como los sueños.
domingo, julio 09, 2006
Psicosis
El encuentro de la realidad y la ficción dispara situaciones problemáticas. Hubo una vez un niño que de niño jugaba a ser niño. Correteando entre las cortinas de su habitación pasaba horas arriesgando discursos que le pertenecían, que le eran cotidianos. Se sorprendía a sí mismo exigiendo juguetes y pan; o vistiendo ropa de colores primarios. Los márgenes de ese personaje no eran otros que los de la realidad, trabajados desde una ficción inexistente. Sus padres estaban azorados con este comportamiento, recibían a un niño que de niño no era niño. Se comentaba entre consultorios que las mismas reglas matemáticas podían anular el inconveniente mediante la figura de la doble negación. Los doctores querían demostrar que el niño, en realidad, nunca había aprendido a jugar. La idea era negar la posibilidad de ficción, con el argumento que allí sólo había un trabajo de realidades contextuadas, dentro del mismo plano de realidad. (A = B y A = C, entonces B = C). La ficción del niño es su realidad y su realidad es una ficción idéntica a su realidad. También hubo una propuesta que sostenía que el niño sí estaba jugando, pero a medias. Es decir, en el afán de jugar representaba a la figura que más a la mano tenía: a él mismo, haciendo de sí mismo. Un juego inacabado o limitado, según el otro grupo de doctos. Pero el niño se divertía en su representación y se esforzaba para hacerla perfecta. Modelo y pieza final como una misma pieza final. Bordes desdibujados; filo tautológico, desnutrido en comentarios. El niño reía, unívoco e incompleto.
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