martes, junio 17, 2008

El presente

Es más simple, y fundamentalmente más cómodo, entender razonamientos inmediatos que detenerse a reflexionar sobre todas las posibilidades de análisis que ofrece una situación o un tópico determinado. Es parte de un proceso legitimado a gran escala. Empezando por los medios de comunicación: cuando los noticieros necesitan una opinión inmediata televisan a cualquiera diciendo lo primero que se le viene en mente. El testigo ocasional se convierte en un editorialista exclusivo; se le da entidad a una incoherencia del momento.

La mayoría de las charlas cotidianas son un rejunte de razonamientos inmediatos, incompletos por definición.

Una lectura correcta de este comportamiento puede servirle a un orador hábil para acercar conclusiones falaces sobre temas complejos, incluso para construir todo un pseudosistema filosófico-religioso. Obviamente, pensado para convencer a personas desprovistas de las herramientas necesarias para alumbrar los errores.

En los últimos años se ha deslizado una máxima que fue multiplicándose velozmente: el denominado “aquí, ahora”, una frase que esconde un relativismo primitivo, niega el compromiso existencial con uno mismo y, como punto principal, deja de lado cualquier atisbo de análisis. Como si el presente fuera un todo ajeno de situaciones anteriores y futuras. Ese ”aquí, ahora” es una frase vacía que emparcha situaciones donde no hay capacidad reflexiva. También es no hacerse cargo de todo lo que sucedió antes y de lo que puede suceder. Ocultarlo concientemente.

El presente es un filamento complejo, construido por absolutamente todas las variables ocurridas en el pasado lejano y cercano, con proyección a un futuro que tomará forma en tanto todas las variables de ese mismo presente. Casualidades, pensamiento, movimientos, decisiones, acciones, todo reunido en este mismo instante, efímero, real y último.

Una persona no es un invento del momento, sino una resultante, una consecuencia de un enorme árbol de circunstancias.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

me ayudas a seguir pensando. te quiero. Judith

Anónimo dijo...

El otro día te enojaste conmigo, sólo fueron razonamientos inmediatos. Vos fuiste el periodista que me agarró en la calle y me preguntó qué opinaba.

Anónimo dijo...

me aburre la gente que solo tiene razonamientos inmediatos. Me gusta poder discutirrrrrr... dialogar... razonar conjuntamente. Eso quiero!