Hay quienes se jactan de no hacer nada por compromiso. Sólo movilizan cuerpo y espíritu por fines que les proponen placer inmediato. No titubean ni un microsegundo en decir que no cuando les falta ganas. Y creen que es maravillosa esta actitud, que representa la gestación de un mundo nuevo donde sus pobladores sólo dedican esfuerzos a las actividades que los enriquecen.
- Deberías buscar ayuda
- Sí
- ¿Por qué no buscas?
- No me interesa
- Pero no estás bien
- Ya se me va a pasar
Este esquema significa caminar siempre dentro de una espacio mínimo: uno mismo. Pero no es egoísmo, es conformismo y negación. Es creerse perfecto, o lo que es igual, mostrar silenciosamente un miedo existencial. Los compromisos no son siempre obligaciones. Son acuerdos, pactos, que tienen toda la flexibilidad que las dos partes (las dos partes pueden ser uno mismo y uno mismo) permitan. Casi siempre las cláusulas de los compromisos son una obviedad, son claras, necesarias. Lo necesario nunca es obligatorio, pero siempre es aconsejable.
El compromiso es una forma de salirse de uno mismo. Es dar lugar. Formularse preguntas es también un compromiso. Tal vez la interferencia radica en que parece una obligación aceptar la respuesta.
2 comentarios:
Escribi y borre. Escribi y borre... no me animo a comentarte.
La falta de compromiso me tiene bastante cansada.
Cada vez más, son los desligados. Es muy triste.
Hacía mucho que no entraba a leer tu blog.
Llegué hace una semana de USA. Nos veremos por ahí o en el final de TV que debo jaja.
Saludos.
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