miércoles, junio 07, 2006

Uno que ve

En el infierno, una roca de hielo. Sobre ella duerme un niño que sueña con otro infierno. Su cuerpo se desdibuja entre manos violentas que lo abrazan, le acarician las mejillas con la tensión del último respiro. Entre vocablos inconexos se miente a sí mismo, quiere volar, pero también caminar. Es un vegetal azul que recrea metáforas solitarias, enumerando diamantes anteriores. Todo lo que ve es oro y tinieblas, ni un mínimo sendero intermedio. Su sueño no le permite descansar. Las creaciones son leyendas, horizontes inmediatos que se parten como el vidrio. El amo de ese averno lo observa en silencio, disfruta de su propia angustia. Lo mira desencajado, de pie sobre un árbol de fuego, mientras las llamas derriten los rasgos de su pasado. Luego despierta y una vez más enfrenta su infinitud. La maldición lo perfora con una canción simple: un susurro que le impone una seguridad indeseable.

1 comentario:

Anónimo dijo...

impressionante