Caminos que se bifurcan en la denigrante existencia de un anciano pescador. Ficciones limitadas en un ser exiguo que juega al artista. Allí está, insostenible como una pequeña figura que se desvive en detalles que poca voluntad arrastran. Descree en la infinitud del pasado y profiere maldiciones, ambigüedades vacías de propuesta. Ningún invierno le contagia tristeza, apenas arrastra soledades de superficie y esquiva a las musas del tiempo, adulando el reinado de la discontinuidad. Son frases que cortan la búsqueda y las bibliotecas duermen incólumes a su paso. El mundo que pretende destruir es apenas un ínfimo charco de lodo que se reduce a un ápice de tabaco mal quemado. Efímero como el fuego se disipa en el viento, sin que nadie, jamás, alerte su llegada. Las maravillas continúan girando, ajenas al mal gusto y el desperdicio. He allí una clave, pequeño ser sin sueños, autor de textos nunca escritos, adulador del final superado, científico de tocador, soberbio ignorante del verso trabajado. Una simple mirada es el antónimo de tu legado repetido.
martes, junio 20, 2006
Vanguardia desinflada
Caminos que se bifurcan en la denigrante existencia de un anciano pescador. Ficciones limitadas en un ser exiguo que juega al artista. Allí está, insostenible como una pequeña figura que se desvive en detalles que poca voluntad arrastran. Descree en la infinitud del pasado y profiere maldiciones, ambigüedades vacías de propuesta. Ningún invierno le contagia tristeza, apenas arrastra soledades de superficie y esquiva a las musas del tiempo, adulando el reinado de la discontinuidad. Son frases que cortan la búsqueda y las bibliotecas duermen incólumes a su paso. El mundo que pretende destruir es apenas un ínfimo charco de lodo que se reduce a un ápice de tabaco mal quemado. Efímero como el fuego se disipa en el viento, sin que nadie, jamás, alerte su llegada. Las maravillas continúan girando, ajenas al mal gusto y el desperdicio. He allí una clave, pequeño ser sin sueños, autor de textos nunca escritos, adulador del final superado, científico de tocador, soberbio ignorante del verso trabajado. Una simple mirada es el antónimo de tu legado repetido.
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