domingo, mayo 07, 2006

La agonía exacta

Eran sus ojos, húmedos y en soledad. El peso absoluto del mundo le partía la mirada. Eran sus pupilas, pequeñitas, imperfectas, aplastadas sobre un color de oscuros tormentos. Su boca tenía los bordes desdibujados, como un movimiento cansino que caía ondulándose. Debajo sucedía la rigidez. La empujaba el peligro de una extinción violenta, lejana de sueños inmediatos y ciudades de arroz desperdiciado. Estaban el ayer, el hoy y el mañana naufragando en una copa de bebida inmune, se insultaban a los gritos, uno sobre el otro, con sus voces azules sin ideología ni reflexión. Si aunque sea alguna palabra hubiera surcado esa niebla para iluminar la tristeza. Las palabras aparecieron después, cuando la noche se había robado sus formas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Simplemente sublime... a partir de hoy esta en mis favoritos y ya soy adicta a su sitio......
Saludos

Anónimo dijo...

Muy bonito. Realmente muy bonito. Es algo así como la satisafacción de estar muerto sobre un colchón de gusanos y sentirse muy a gusto. Una vuelta más al gótico. Felicitaciones.