lunes, octubre 20, 2008
El monoambiente
De inmediato uno piensa en la forma, casi siempre rectangular, con paredes que definen otros rectángulos. La forma es una P. Algunos aseguran que es una L; pero es P. Una L supone un extremo demasiado fino, sería inútil. Una P tiene panza, aunque ínfima es un poquito más de espacio; en el mejor de los casos sirve para instalar una repisa, en el peor la heladera. El monoambiente es opresivo, elimina opciones: comer, dormir, recibir visitas: todo en el mismo rectángulo con forma de P. Mínimo, dos puertas; máximo, tres. Una para el baño (cuestiones legales prohíben el deshonor de un baño expuesto), otra para marcarle un límite al pasillo. Algunos aún conservan la decencia de una cocina separada, allí la tercera puerta. Más de tres significa un salto jerárquico. Aún así, es incorrecto pensar que la cantidad de puertas es directamente proporcional al poder adquisitivo: la categoría está en la cantidad de ventanas. La calle es el único consuelo del monoambientalista (o monoambientista, como usted quiera), ir en busca de un café para no ver su cama en cada actividad de su vida, leer una revista en la plaza para no olvidar la imagen de un horizonte superior a los cuatro metros. No hay tregua, todo está encerrado en una P con dos o tres puertas, el monoambiente es el paso anterior e inmediato a declarar un espacio inhabitable.
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3 comentarios:
Lo vivi tal cual, todo pasa.
Dos puertas... y la duda de como llamarlo. Gracias por la reflexión ! Excelente final. Joaquín.
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