El mundo es hoy más grande, aunque también más pequeño; nunca hubo tantos elementos y todos al alcance de la mano. No hay distancias.
Es desconcertante escuchar a quienes aseguran que se viven tiempos inertes, que no se vislumbran grandes cambios. La humanidad completa, en proporción, ha cambiado más en los últimos quince años que en toda su historia. Se vivía en una cuasi prehistoria donde la información circulaba a paso de mula cansada. El intercambio cultural es inmensurable. Como consecuencia directa, las relaciones humanas tomaron un giro tan rotundo que ya es necesario repensar paradigmas psicológicos. El cambio es tan actual y trascendente que aún, al estar en plena transición, es complicado teorizar y dibujar futuros posibles. El cambio es tan veloz que se vuelve invisible.
Y no es sólo la aparición de nuevas tecnologías. Sería simplista trazar un análisis si la única variable en cuestión serían las posibilidades de un aparato conectado a un sistema satelital de intercambio de códigos binarios. La desaparición de las distancias, la fragmentación de los tiempos, son fábricas de exigencias. Su ausencia construye realidades, lamentablemente basadas en resultados inmediatos. La supervivencia está determinada por cuan claro se visualice el trayecto que existe entre el inicio y el desenlace (entre dos o cientos de extremos). Entender que el tamaño es un concepto expandible.
2 comentarios:
Muy interesante!
El uso de las nuevas tecnologías a cambiado mucho en estos últimos tiempos.
No alcanza el tiempo para realizar todas las actividades que hoy nos ofrece este mundo capitalista: trabajar, estudiar, mirar tele, escucha la radio, la compu(internet), salir con amigos, comidas familiares. Muchas de estas cuestiones se están perdiendo.
saludos
en este puto mundo bloggero de multitudinarias trovas de nereidas y obsecuentes, debo decir que este 'primerito' tuyo, no me atrapó.
quereme igual, sí?
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