domingo, octubre 29, 2006

Pinceles

Pintar frutas parece un ejercicio conmovedor. Especialmente cuando se intenta con cada movimiento ocultar la angustia que provoca el desencuentro, la negación, la frustración y la ceguera.En las calles vibra ahora una voz gruesa que escupe rimas caprichosas. ¿Los bandoneones se ahogaron en su propia melancolía? El camino a la apatía probablemente supere las quejas de algunos intelectuales. Pero no hay que buscar más discusiones. Los círculos son en realidad espirales.Los datos caen falazmente mientras las lenguas se mezclan, todas, en una sola. Los triángulos rotos presagian el silencio y la libertad.

1 comentario:

two- dijo...

muy bueno..