lunes, octubre 16, 2006

Disfraz

Bendita ventana que me ofrece el vacío, en su hueco esencial. Mis piernas temblando, a un movimiento de la caída. Es la distancia entre el viento y el suelo pétreo, como búsqueda hacia el adjetivo perfecto. Aunque la claridad de la música sostiene la angustia un instante más. Dejar esta obra inconclusa no tiene sentido. Gracias Piazzolla, Spinetta y Borges. Gracias Berni, gracias ciudad. Gracias por abandonarme y arrojarme al lodo de las veredas soleadas. En aquella humedad encuentro mis pies olvidados en la comodidad. Las sentencias de los incomprendidos son la máxima inspiración dentro de esta sucesión de ambientes sin criterio. En el próximo bloque alguien venderá un producto y su dignidad al mismo tiempo. Yo no quiero estar allí. Esos ojos verdes sólo invitan al disfraz. Insisto, prefiero ser lágrima y nacer en la posibilidad, en tu canción, en tu abrazo.

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