La tecnología simplifica procesos. Su objetivo es acortar tiempos y distancias. Hace 20 años los registros administrativos de una empresa se realizaban en tinta y papel. Luego apareció la computadora con su mundo digital: se facilitó la tarea de cargar datos y se redujo al mínimo el margen de errores numéricos. Aunque el nuevo sistema es absolutamente superior, siempre existen aquellos que defienden las viejas épocas y niegan de raíz cualquier adelanto. Como si sumar, restar, dividir y multiplicar en un ábaco fuera mejor que utilizar una calculadora. Como si enviar una carta por correo fuera más cálido y efectivo que mandar un mail. Son razonamientos tan nimios que no vale la pena ni detenerse en ponerlos a prueba. De hecho, si tan negativos son los adelantos, habría que regresar a la era de las cavernas, donde todo era tan maravilloso y analógico.Estos personajes, que generalmente se los califica como chapados a la antigua, están negados a cambiar sus costumbres. No les interesa saber que hay nuevas formas de hacer las cosas que realmente dan resultado. No están dispuestos. Prefieren dedicar horas y horas a llenar formularios a mano, a hacer cuentas, en lugar de hacer el pequeñísimo esfuerzo de entender cómo en cinco doble clicks se ahorran semanas enteras. Les es incómodo aprender. Se niegan al progreso. Ellos ya entendieron un sistema. Y morirán con ese sistema.
Dentro de todo, el fundamentalismo antitecnológico es inofensivo. Los problemas comienzan cuando esta lógica de comportamiento se vuelca hacia lo intelectual: las personas que defienden a capa y espada la primera escuela que comprenden. Tal vez adscribieron a estas ideas luego de escuchar a un orador de asado familiar o de leer un recorte de diario. Lo mismo da. Ellos asimilan y cierran el acceso a otro concepto.
Ejemplo 1:
- El voto debería ser calificado.
En el siglo XXI todavía hay quienes sostienen esta idea. No quieren escuchar hablar de redistribución de la riqueza, de equidad social, de educación. No hay posibilidad alguna de que ingresen en las aguas de la complejidad. Ellos entienden que determinadas personas no tienen que votar. Punto aparte. Todo el contexto no existe. Sus observaciones son el universo entero.
Ejemplo 2:
- Hay que tomar la conducción del Estado por las armas y abolir la propiedad privada.
En el siglo XXI todavía hay quienes sostienen esta idea. No quieren escuchar hablar de redistribución de la riqueza, de equidad social, de educación. No hay posibilidad alguna de que ingresen en las aguas de la complejidad. Ellos entienden que hay que tomar la conducción del Estado por las armas y abolir la propiedad privada. Punto aparte. Todo el contexto no existe. Sus observaciones son el universo entero.
La constante es la comodidad. Es cómodo sostener que la única lectura que son capaces de hacer es la verdad absoluta. Temen salirse de esa comodidad, de poner en crisis sus reflexiones.
El bolígrafo se desliza muy rápido sobre el anotador. Me cuesta leer lo que estoy escribiendo. Mi caligrafía es horrorosa y la culpa es de la computadora. En el living está prendido el televisor. Hay gente que desde la pantalla grita incoherencias y discute imbecilidades. Ni un solo comentario es digno de tener en cuenta. Cambio de canal hacia otro programa de alto raiting. Lo mismo. Un canal más. Lo mismo. Son las 9 de la noche. Tres cuartos del país detiene su atención en mensajes que nada proponen. Allí está el truco: ofrecer comodidad. Nadie está dispuesto a escuchar algo o a alguien que haga tambalear sus verdades, aceptar y reconocer sus propias miserias, cambiar los puntos de vista. De hecho, parecería que se exhiben penurias ajenas para reafirmar el buen pasar del televidente.
Evidentemente, ser inteligente no es sólo obtener un título universitario ni recitar de memoria fragmentos de La Eneida, de Virgilio. Poner en duda las propias comodidades puede ser, tal vez, una forma interesante de definir la inteligencia.
4 comentarios:
La tecnología. Tendrá sus contras, está bien, pero no saben el mundo que se pierden. Sobre todo la tecnología aplicada a las comunicaciones es genial.
Me pasa lo mismo con la caligrafía, pero si me empeño en la escritura y me concentro logro reconocer mi letra en el papel.
Beso.
Yo.
Tus palabras siempre me hacen pensar... me gusta mucho tu estilo de escritura.
Me surgen varias contradicciones con relación a la tecnología...
saludos!
Demasiado largo para leer. Además...
como si acaso no supiera lo que es la comodidad y tuviera que repreguntármelo!
Saludos Profe
el comentario es para quién dice que el texto es largo... justo en las palabras de esa persona radica un ejemplo más de comodidad.
ahora todo debe ser corto, rápido... rozar en lo posible lo efímero...
el texto... buenísimo.
un beso!!!
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