Las botellas y los desengaños guardan una relación mentirosa. El golpe final es semejante a un chillido que vibra entre el silencio de una mirada profunda, a modo de inicio de un vínculo que no arrastra pretensiones. ¿Qué es lo que dice que nadie quiere saber? Las preguntas se asemejan a una uña que se clava en la piel hasta encontrar sangre. Inmediatamente el rechazo, simplemente para esquivar la palabra justa. Una división que queda marginada. Nadie quiere a nadie. Son sólo caprichos que se extinguen entre líneas. Lo idílico es imperfección ni bien es tangible.
miércoles, enero 03, 2007
Mordidas punzantes
Las botellas y los desengaños guardan una relación mentirosa. El golpe final es semejante a un chillido que vibra entre el silencio de una mirada profunda, a modo de inicio de un vínculo que no arrastra pretensiones. ¿Qué es lo que dice que nadie quiere saber? Las preguntas se asemejan a una uña que se clava en la piel hasta encontrar sangre. Inmediatamente el rechazo, simplemente para esquivar la palabra justa. Una división que queda marginada. Nadie quiere a nadie. Son sólo caprichos que se extinguen entre líneas. Lo idílico es imperfección ni bien es tangible.
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