lunes, marzo 27, 2006
Textos que oscuros
Me encuentro solo y pienso. Me paso los días pensando, navegando por mares indómitos en los que sólo encuentro interrogantes. En uno de mis periplos, casi sin querer, percibí frío y una risa sardónica que provenía de mí mismo. Era mi propia risa, burlándose de mí. Exageradamente. Pronto comprendí a que se debía aquel cuadro. Había encontrado una respuesta. No era una novedad, era la única solución posible, la única pieza que encajaba en el polvoriento rompecabezas de mi vida. La respuesta me miraba, con sus ojos transmitía mensajes. Comprendí el porqué de tantos años perdidos entre los laberintos más indulgentes y fieles. Tantos años desfigurándome entre letras, palabras y textos intrincados; extraviado entre pentagramas y colores y líneas e imágenes. Aquel era el rostro de mi amor, nítido, perfecto. Estaba ahí, indiferente. No puedo asegurar si era verdadero o ficticio, sólo estoy seguro que era ella. Sus ojos me sorprendían, esa mirada tenía una profundidad desconocida, me traspasaba.. Entonces pude entender, vislumbré nuevas formas y me ubiqué en un extremo distinto al de siempre, porque la verdad se me presentaba diáfana ante mi alma y mi corazón. Era el momento de la admisión. Ella no me quiere.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentario:
ooohhhh!! es precioso!!
Publicar un comentario