Espacio para golpes estáticos. La muerte, hermosa, está en cada uno de ellos. En la oscuridad, como una forma de sentir.
Atrás no hay nada. Cada vibración es un instante nuevo. Un primer paso anulado, encerrado, absolutamente vivo. Soledad atorada, sólo uno y nadie más. Con un bolígrafo infecto anudado en las manos rotas.
No hay posibilidad de pensar, ni de sentir. Lo que se escucha se ve y se mueve. Nada más, para nadie. Una sola esfera. Tampoco hay bordes ni miedos. Los huecos giran en su lugar.
Repetir es exterminarse. De un solo manotazo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario