domingo, julio 31, 2005

Pluma negra

Debajo de los lienzos de la memoria se esconde una flor oscura que nunca se marchita. Aparecer a su lado es siempre una tortura silenciosa. Hay perfumes rancios, formas y colores gastados; palabras caducas, desconcierto.

Las peores alimañas viven entre la sombra que proyectan sus pétalos. Son ojos cansados que revisan letritas para inventar motivos que despejen la angustia.

Las imágenes son nítidas. La única alternativa es el anhelo intrínseco de que una bala se introduzca en mi cabeza y estalle en cien mil pequeños e irreconocibles fragmentos.

Y que exploten. Y me destruyan para siempre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sentir lo mismo... No se si es bueno pero talves le de batalla a la puta soledad... vos sabes ecpresarlo, no nos pasa a todos... Esto es perfecto