domingo, marzo 11, 2007

Noche

Aquel muchachito de ropa gastada anoche susurraba al oído de la luna. Sonriente, dijo:

Son las pequeñas personas las que coinciden en la ideas más bellas. Y allí la tormenta. En tus labios. Son los días que no existo. Sólo recuerdo tu espalda a la distancia y avanzando por las calles soleadas de tu libertad, de mis mentiras. Nunca quise creer en el hombre, aunque lo incompleto siempre es fascinante. Mis manos, imperfectas, hacia las perspectiva de tus poemas. Sería imposible alcanzar tus exigencias; y por eso te amo.
Nadie respondió.

lunes, febrero 19, 2007

Oscilar

Desazón. Profundidades inhóspitas donde se mezclan el hielo, los miedos y tu mirada. Es el vacío interno que dejaron dos cuerpos que se han separado y vuelto a juntar hasta desgastar las montañas. Ahora el tiempo que fluye triste sostiene una idea de nuevo mundo, por ahora oscuro, pero se convertirá en rebeldía. Una vez más. Hasta la expiración siempre.

(Posición extraña la de las manos que se deslizan sobre un teclado. Cualquier señal perceptiva puede caer en este caótica sucesión de palabras. Un movimiento de ideas que también podría frenarse, sin embargo continúa bajo un nuevo estímulo: la música cambia de modalidad y ella sigue estando lejos).

domingo, febrero 04, 2007

Inercia cero

Dos líneas. Opuestas por definición. Avanzan hacia espacios esencialmente distintos, donde el sol y la luna se transforman en ínfimos focos de luz. Entre el amontonamiento de artilugios fluyen discursos exagerados y no existe posibilidad para desprenderse de ese personaje ignoto. Una estructura simple pero de enorme complejidad. Las puertas están cerradas en las sílabas de un apellido que entiende de burocracias sociales. El aburrimiento es latente, especialmente por la evidencia que allí es fácil sobrevivir.