Ciudad Abstrakta

Pensamientos desvariados, relacionados con lo que sucede detrás. Pequeñas letras ambiguas por definición. Apariencias y constantes temporales, ausentes de forma y espacio.

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Nombre: Agustín Marangoni
Lugar: Mar del Plata, Buenos Aires, Argentina

jueves, enero 15, 2009

La obsesión

Tuvo entre manos la idea y se lanzó hacia la forma, primero el boceto, luego el boceto, luego el boceto. El primer trazo fue incorrecto, el segundo ya no tanto, el tercero fue un completo desastre entonces el primero se convirtió en insuperable, pintura blanca, todo de vuelta, pero la idea ya no era la misma y la paciencia tampoco. La obsesión puede ser un proceso interminable, carecer de valentía para aplicar la estocada final; parece una persecución ciega, una habitación a oscuras, alguien que sacude frenéticamente los brazos en busca de belleza, perfección, exactitud, algo para llenarse la boca. El resultado, para los inexpertos, tiene que ver con la resignación, casi como una relación legal. Ni personas, ni objetos, ni lugares, la obsesión se aplica a lo intangible, una batalla adictiva e irreal.

miércoles, diciembre 31, 2008

El instinto

No sé cómo se encontraron, ni cuándo sus bocas se tocaron por primera vez. No tenían nombres ni rostros, se aplastaban sobre la pared de una fábrica cerrada, el muro gris salpicado y ellos que apenas se movían. Pasaban autos a toda velocidad y de tanto en tanto alguien cruzaba la vereda hacia la parada del colectivo, el único que atravesaba el barrio. Me quedé mirándolos durante unos minutos, actuaban tan silenciosamente salvajes, me hubiera gustado interrumpirlos, preguntarles qué es lo que los unía, por qué se abrazaban, por qué la boca, por qué a la sombra de un edificio sucio y abandonado, por qué al mediodía. Parecía un encuentro inevitable. Me imaginé una fotografía, muy en primer plano, en colores opacos. Encendí el auto y me fui pensando en la sociedad y en la reacción contraria: una bala en la nuca, una ceja rota. Como si, a fin de cuentas, lo que determinara el trayecto fuese la intensidad de los extremos.

sábado, noviembre 29, 2008

El horizonte

Dicen que la geometría surge de la observación. Es extraño, todas las figuras que propone son entelequias, nada hay en la naturaleza más que aproximaciones muy distintas a la perfección que exigen los postulados matemáticos. Sólo el horizonte es geométrico, que resulta de la distancia: la lejanía desgrana las diferencias y reúne la realidad en una inalcanzable línea recta. El límite último de la mirada. Detrás, perdidos e incluidos, subyacen arquitecturas, hombres y accidentes. Enfrentado, como si fueran dos espejos, existe indefectiblemente otro horizonte del cual yo soy parte. Mi ser desaparece y se funde también en la distancia, en la construcción de otro que, sin sospecharlo, me percibe disuelto en otra extensa e inalterable línea recta.