La obsesión
Tuvo entre manos la idea y se lanzó hacia la forma, primero el boceto, luego el boceto, luego el boceto. El primer trazo fue incorrecto, el segundo ya no tanto, el tercero fue un completo desastre entonces el primero se convirtió en insuperable, pintura blanca, todo de vuelta, pero la idea ya no era la misma y la paciencia tampoco. La obsesión puede ser un proceso interminable, carecer de valentía para aplicar la estocada final; parece una persecución ciega, una habitación a oscuras, alguien que sacude frenéticamente los brazos en busca de belleza, perfección, exactitud, algo para llenarse la boca. El resultado, para los inexpertos, tiene que ver con la resignación, casi como una relación legal. Ni personas, ni objetos, ni lugares, la obsesión se aplica a lo intangible, una batalla adictiva e irreal.
